Valencia es la opción ideal para quien busque la vida mediterránea sin renunciar a la escala y el ritmo de una gran ciudad. Ciutat Vella conforma el núcleo histórico protegido y el Mercado Central sigue siendo un mercado de abastos en pleno funcionamiento, no un monumento despojado de su uso diario. La nítida luz de la ciudad realza por igual la piedra, las fachadas de cerámica y los productos del mercado, y el casco antiguo se siente vivo, no como una pieza de museo.
La geografía de la ciudad es una de sus grandes bazas. El Jardín del Turia recorre el antiguo cauce del río a lo largo de más de nueve kilómetros, creando una ruta verde que conecta barrios en lugar de un parque confinado a una sola zona. Al este del centro, las casas de azulejos de El Cabanyal, antiguo barrio de pescadores, desembocan en una franja continua de arena que comparten Cabanyal y Malvarrosa. El resultado es una ciudad donde una plaza del interior, un largo jardín y el Mediterráneo pueden formar parte del mismo día a día.
La verdadera contrapartida es la escala. Valencia es una ciudad con todas las letras, con la variedad de servicios, transporte, colegios y tejido económico que ello implica. También implica precios de ciudad, multitudes en el centro histórico y distancias más largas entre barrios que en los pueblos costeros del norte. Compre aquí si busca la combinación de ciudad y mar, no la sencillez de un complejo turístico.